El que nadie quiere invitar

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El 13 y 14 de abril se llevó a cabo la Octava Cumbre de las Américas en Lima, Perú. Lo que prometía ser una interesante reunión por contar con la asistencia del controvertido presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, perdió el interés de la comunidad internacional cuando el mandatario norteamericano canceló su viaje a última hora.

Aunque el tema central de la cumbre era “Gobernabilidad Democrática Frente a la Corrupción”, como era de esperarse, el tema que suscitó mayor cubrimiento fue la crisis venezolana y por ende, la parálisis que ésta ha generado en el continente suramericano.

Según un artículo publicado por The New York Times el domingo, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dejó en evidencia que le piensa pasar la “papa caliente” al nuevo presidente que se posesione este año, quien tendrá que enfrentar la crisis humanitaria generada por la migración masiva de venezolanos que han buscado refugio en nuestro país.

Limitándose a decir que Colombia no reconocerá el resultado de las “supuestas” elecciones del 20 de mayo en Venezuela, Santos utilizó la cumbre para desfilar por última vez en las pasarelas internacionales antes de desocupar la Casa de Nariño el próximo agosto.

El artículo también citó la intervención de Antonio Ledezma, antiguo alcalde de Caracas. Sus sentidas palabras estuvieron dirigidas al representante estadounidense en la cumbre, el vicepresidente Mike Pence, con las cuales le rogó que convenciera a su gobierno de ampliar la ayuda humanitaria a una intervención humanitaria.

Como era de esperarse no todos estuvieron de acuerdo. El mandatario boliviano, Evo Morales, izquierdista y ferviente hincha de Nicolás Maduro, criticó esta opción y calificó a los EEUU como la principal amenaza de la paz y la Madre Tierra.

En vista de que los gobernantes de la región no tienen ni idea de cómo proceder frente al derrumbe social y económico del país bolivariano yo me pregunto, ¿Entonces no se hace nada?

Guste o no, Estados Unidos es el único país que tiene las herramientas disponibles para construir un plan de acción, bien sea por medio de mayores sanciones económicas o fortalecimiento de la oposición. No obstante, puede más el desdén que siente la comunidad latinoamericana por los Yankees que la necesidad del pueblo venezolano.

Con frecuencia comparo a los Estados Unidos con ese conocido que nadie quiere invitar a una fiesta. Pero, si a la media noche un par de borrachos empiezan a pelear y a destrozar la casa, el resto de los invitados gritan, “¡Llamen a los gringos para que acaben con el zafarrancho!

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por Zellner Insurance Agency. Muchas cosas en la vida no tienen seguro. Para todo lo demás, llama a Zellner (888) 208-8119

12 comentarios en “El que nadie quiere invitar

  1. Anónimo

    Cada dia se pone mas complicada la situacion en colombia por culpa del exodo de venezolanos hacia nuestro pais. Quien podra parar a ese dictador? Como dice en la columna cuando se esta con el agua hasta el cuello el salvador es Estados Unidos. Pero como lo puede hacer?

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    1. Julio Cesar Ortíz Aroca

      La solución de la problemática venezolana solo la deben solucionar los venezolanos. No debe haber injerencia de ningún país del mundo. Los migrantes son una cantidad mínima con relación a los 30 millones de habitantes venezolanos. La gran mayoría de venezolanos apoyan al gobierno del presidente MADURO. Las famosas ayudas humanitarias es una forma de intervención camuflada por parte de los sectores políticos nacionales e internacionales, opositores y enemigos políticos del gobierno venezolano: es el primer paso, es la estrategia para justificar la intervención militar, por parte del gobierno gringo y sus aleados. Es una verdadera trampa intervencionista con disfraz humanitario, pero en el fondo van es por intervenir militarmente y derrocar al gobierno bolivariano. La real, la verdadera ayuda humanitaria del gobierno gringo y sus aleados es no seguir atacando mediante sanciones de toda clase, y amenazas al gobierno del presidente MADURO. DEBEN PARAR LA GUERRA ECONÓMICA Y MEDIÁTICA CONTRA ESE PAÍS, Y GOBIERNO. Deben dejar que ese gobierno popular gobierne libremente e independientemente, de la mano con la mayoría de su pueblo. De esa forma se acabarán los migrantes: es la única forma de acabar con el problema migratorio. Lo demás es falsedad, doble moral, mala fe, y mala voluntad: todo solo es una guerra política, bien calculada y estratégicamente planeada y organizada por los dirigentes opositores internos, e externos del continente encabezados por el gobierno gringo. Seamos justos, y sensatos y trabajemos para detener esta guerra contra le gobierno y el pueblo venezolano.

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  2. Martha HelenaFajardo

    Como latinoamericanos debemos estar con Venezuela me dan asco estos suramericanos lambebotas de los gringos,lo que le esta pasando a nuestros hermanos venezolanos nos puede pasar perfectamente a cualquiera de nosotros viva Venezuela. Maduro y sus FFMM!

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  3. Richard

    Pobres países con falta de carácter, miserables, corruptos, esperando migajas del amo norteamericano, con excepción de Bolivia todos esperando que los gringos les arreglen sus problemas, por eso no avanzamos, seguimos subdesarrollados, y por eso mismo Trump dijo que éramos países de M…a! Y no es eso, tenemos gobernantes de mierda eso sí

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