El Lobo Vestido de Oveja

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El lunes pasado mi esposo, mi hijo y yo nos tomamos las calles de nuestra comunidad la Noche de las Brujas disfrazados de Muerte, Optimus Prime Transformer y Bruja, respectivamente. Según mi marido, mi disfraz me cayó como anillo al dedo, no sólo por la talla, sino porque le hacía honor a mis poderes de intuición. Por arte de magia, sé con exactitud dónde se encuentra mi esposo en las tardes soleadas después del trabajo: el campo de golf.

Antes de salir de la casa para la maratón de pedir dulces–no se le puede llamar de otra manera si uno tiene un niño de cinco años–me aseguré de no caminar hacia una calle en especial. Hace un par de semanas recibí una alerta por medio de Facebook, sobre la presencia de un violador de niños que se había mudado recientemente a nuestro conjunto residencial. Cuando abrí el archivo que contenía la foto del engendro, lo miré a los ojos y un corrientazo me recorrió el cuerpo.

Inmediatamente le mostré a mi esposo la foto para que él también pudiera identificarlo si se lo encontraba en la calle. Al cabo de unos días y luego de hablar con unos vecinos, me di cuenta que no había nada que hacer. Aparentemente estos ex-presidiarios también tienen derechos y pueden elegir dónde vivir después de salir de la cárcel.

Los predadores infantiles están en todas partes e infortunadamente no usan máscaras de Halloween. Por el contrario, se disfrazan de seres humanos para esconder sus almas vacías. Son los lobos vestidos de oveja, de autoridades y hasta de clero. Siempre están al acecho esperando que los pastores se duerman para atacar al rebaño.

El año pasado escribí sobre el caso de un condecorado sargento de las fuerzas armadas norteamericanas, quien fue expulsado de la institución luego de haber agredido a un oficial de la policía afgana en la provincia de Kunduz en 2011. El sargento escuchó al oficial afgano alardeándose por haber violado a un niño y golpeado a su madre delante de otros soldados.

La expulsión del sargento causó tal controversia, que miembros del Congreso criticaron a las fuerzas militares por su actitud sumisa con el gobierno de Afganistán para evitar un incidente diplomático. Luego de una intensa investigación, el Sargento Martland fue restituído en abril de este año y actualmente sirve como ejemplo de honor para sus suboficiales.

En mi opinión, este sargento es un verdadero héroe. No sólo arriesgó su vida en el campo de batalla, sino su carrera y su reputación por defender a un pequeño desconocido. La violencia sexual en contra de la niñez es una práctica común en muchos países del mundo sin importar el nivel socio-económico ni el grupo étnico. Niñas y niños son abusados mientras los autores del crímen caminan libres como Pedro por su casa.

A diario procuro vivir mi vida bajo valores Cristianos, pero perdonar a un violador de niños va más allá de mí fe y solo puedo desearles que ardan por siempre en el infierno.

El abuso sexual es una realidad silenciosa, la cual solo es reportada en un 30% de los casos en Estados Unidos y en Colombia. (1) La gran mayoría de los predadores son personas conocidas de las víctimas (30% familiares y 60%  no familiares).

Un factor que incrementa el riesgo del abuso sexual en el grupo de niños y adolescentes entre 12 y 17 años en Estados Unidos, es el acceso al internet desde sus teléfonos celulares. El 76% de los primeros encuentros entre predadores y víctimas ocurre en el ciberespacio. Una vez logran su confianza, el encuentro en persona es voluntario. (2)

Como mamá de un niño pequeño, pensar en que alguien le robe su inocencia me atormenta. Por esta razón estoy preparada para hacer lo que sea necesario, hasta que me pongan el apodo de “Mamá anticuada”. Mi hijo ya me preguntó cuándo podría ir a una pijamada con sus amigos del colegio y le contesté como mi mamá me decía cuando era niña: “Mientras vivas conmigo, siempre vas a dormir bajo mi techo“.

P.S. Para accesar el registro de violadores en los Estados Unidos en español haga click aquí

En Colombia, navegué la página de la Fiscalía General de la Nación y no encontré ningún enlace de una base de datos. Lo que sí hallé fue un artículo de abril de 2008 que hablaba del proyecto de ley presentado por la Fiscalía ante el Senado, el cual proponía establecer una base de datos por internet para el acceso de la ciudadanía. Por lo visto esta ley también se quedó en proyecto.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por Zellner Insurance Agency. Muchas cosas en la vida no tienen seguro. Para todo lo demás, llame a Zellner (888) 208-8119

4 comentarios en “El Lobo Vestido de Oveja

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