Monstruos de Verdad

Mi mamá dice que los niños pequeños son como una grabadora; no se les escapa nada pues tienen el casete sin estrenar. Por esta razón, mi esposo y yo tenemos que ser cuidadosos de nuestros comportamientos al frente de nuestro pequeño espía, quien parece estar en entrenamiento de la CIA.

Recientemente me ha preguntado: “¿Decir estúpido está mal, cierto mami?” y cada vez que le respondo que sí, me siento como una hipócrita pues soy de las personas que disfruta echar madres. Pero además de la conciencia sobre las malas palabras, lo que he notado en mi pequeño es que, a pesar de su corta edad, ya está entendiendo la diferencia entre el bien y el mal. Sigue leyendo “Monstruos de Verdad”

Noche de Pareja

El pasado sábado, mi esposo y yo salimos a tomarnos un trago por primera vez en casi dos meses. Inicialmente, pensábamos ir a cenar y pasar la tarde caminando por las calles adoquinadas de San Agustín, la ciudad más antigua de la Florida.

Pero a medida que el día progresó, la fatiga del corre-que-corre entre mandados de fin de semana, se nos sentó encima como un elefante y terminamos en la pizzería que queda a dos cuadras de nuestra casa.

Antes de salir, cenamos con los niños en familia una nutritiva cena–comida china a domicilio–y preparamos a mi chiquitín para dormir. Le dimos las instrucciones a la hermana mayor sobre el cuidado y las reglas de la hora para irse a dormir, y salimos huyendo de la labor de padres por un par de horas. Sigue leyendo “Noche de Pareja”

Especial Significa Diferente

Por años, llevar a mis perritos al veterinario ha sido como arriar vacas–mis dos perros en una mano y mi hijo en la otra, todos halando en direcciones opuestas.

Una vez dentro del establecimiento, siempre tengo que asegurarme de no perder un dedo en el torniquete de las correas y aclararle a mi hijo cuando mete la mano en un tarro decorado con huellitas de perros: “Mi amor, esas galletas son para los perritos, no para los niños“. Sigue leyendo “Especial Significa Diferente”

“Marido Feliz, Mujer de Compras”

Con mucha frecuencia escucho a los esposos—incluido el mío—decir, “Esposa feliz, vida feliz”, cuando se refieren a conceder las peticiones de sus esposas—muchas veces incomprensibles para ellos–con tal de llevar la fiesta en paz en la casa. Lo que me llama la atención, es que nunca he oído un dicho que se refiera a la felicidad de los maridos y por ende, la felicidad de sus mujeres.

Tal vez recuerden mi columna del 12 de Agosto, “¿Quién dijo que era tarde?” en la cual les contaba la aventura de mi esposo al comenzar la Dieta Paleolítica. Bueno, han pasado dos meses y los cambios, considerables, vale la pena compartirlos. Sigue leyendo ““Marido Feliz, Mujer de Compras””