Cuando el odio gobierna

Hilda Molina
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El domingo pasado, 27 de octubre, Argentina eligió a Alberto Fernández como nuevo presidente. No obstante, el protagonismo mediático se lo ganó su fórmula V.P., la controversial expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Cristina Fernández de Kirchner se convirtió en la primera mandataria de Argentina en 2007 sirviendo dos períodos, sucediendo a su esposo Néstor Kirchner. La pareja dirigió el Partido Justicialista amasando doce años en el poder desde 2003 hasta 2015.

La derrota de la reelección de Mauricio Macri–de afiliación centro derecha–puso al volante a la corriente centro izquierda de Fernández. Su reto es maniobrar la tercera economía de América Latina que se encuentra con 50% de inflación, más de 100 billones de dólares en deuda externa y más del 30% de la población en nivel de pobreza según la prensa argentina.

Ahora, ¿por qué el resultado de esta elección está causando tanta ansiedad en el hemisferio? Tal vez tiene algo que ver con el fantasma de Fidel Castro que ronda a Cristina Fernández de Kirchner.

Leyendo sobre el tema, encontré una fascinante entrevista de la periodista argentina Laura Di Marco con la neuro-cirujana cubana Hilda Molina, quien se enamoró de la Revolución de 1959 cuando tenía 15 años para luego convertirse en una víctima del régimen castrista. (Ver entrevista completa).

La Dra. Molina, hoy de 77 años, cuenta que Fidel Castro sedujo a su generación para apoyar una revolución que no necesitaban. Miembro de la alta sociedad, afirma que la Cuba pre-Fidel no se encontraba en las condiciones de miseria ni de subyugación norteamericana que el dictador siempre proclamó.

También cuenta que después de graduarse de medicina viajó a Argelia en la década de los 80. Estableció amistad con los mejores neuro científicos del mundo y al mismo tiempo descubrió el engaño de la revolución.

Fidel Castro había convencido a sus simpatizantes de que Cuba, bajo su mandato, tenía la mejor medicina del mundo cuando en realidad los estaba dejando morir en el pasado.

Totalmente desencantada, la Dra. Molina se mantuvo firme en su compromiso con sus compatriotas enfermos. Convenció a sus colegas extranjeros de abrir el CIREN, Centro Internacional de Restauración Neurológica en La Habana, del cual se convirtió en su directora.

Esta institución se convirtió en el vínculo que la acercó a Fidel Castro manteniéndola en un riesgo constante. Él empezó a verla como una mujer digna de su admiración y afecto llegando al punto de proponerle matrimonio.

Aunque la Dra. Molina rehusó inteligentemente la propuesta, diciéndole que él le había enseñado a verlo como Dios, ella mantuvo las reuniones documentándolas en sus diarios.

Esto le permitió analizarlo y crear un perfil sicológico que ella describe de la siguiente manera: “Fidel era un narciso, sociópata y sicópata. Una mente absolutamente atormentada, incapaz de sentir empatía y cariño por nadie”.

A principio de los años 90, la Dra. Molina dice que Castro admitió que la lucha armada era una causa perdida para perpetuar sus ideales, y que entonces iba a recurrir al mecanismo de la “tonta democracia” para catapultar al poder a sus pupilos en toda América Latina.

Ella recuerda que Castro empezó a seguir a Hugo Chávez en 1992, después de su fallido golpe de estado en contra del presidente venezolano Carlos Andrés Pérez. Una vez salió de la cárcel, Fidel lo invitó a Cuba y ofreció financiarle la campaña presidencial de 1998, el génesis del Socialismo del Siglo XXI.

Hugo Chávez se convirtió en el hijo político de Castro y dominó a Venezuela desde 1999 hasta el día de su muerte en 2013. Al mismo tiempo, Chávez fue el engranaje ideológico detrás de las victorias de Evo Morales en Bolivia en 2006, Rafael Correa en Ecuador en 2007 y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina el mismo año.

Finalmente la Dra. Molina renunció a su puesto como directora del CIREN en 1994, siendo condenada al arresto domiciliario por los siguientes 15 años. Actualmente vive en la Argentina luego de una campaña diplomática humanitaria que consiguió su permiso para viajar fuera de Cuba.

Mi punto favorito de la entrevista es en el que la Dra. Hilda Molina dice, escuétamente, que “todos los resentidos del mundo se han puesto en fila detrás de Fidel. Son resentidos hasta con ellos mismos, con la vida, con su país, con el dinero que tienen. Son personas muy contradictorias en su personalidad y siguen la ideología del Socialismo del Siglo XXI: odio, poder y dinero“.

Fidel Castro murió. Pero su movimiento de dividir por medio del odio y controlar el pensamiento de la gente para gobernar sigue vivo y coleando.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora


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