El amor más valioso es el propio

El amor mas valioso es el propio

La semana pasada mi esposo, mi hijo y esta humilde servidora cruzamos en carro siete estados norteamericanos (Florida, Georgia, Carolina del Sur y del Norte, Virginia, West Virginia y Ohio) los cuales sumaron casi 900 millas, para compartir con mi cuñado y su familia la fiesta de Acción de Gracias.

Además de disfrutar de la temperatura promedio de 0 grados centígrados durante cuatro días, tuvimos la oportunidad de saludar a varios amigos. Entre esos, los padres adoptivos de una joven de 25 años, quien lo ha experimentado todo: vicios, delitos y últimamente, violencia física por parte del novio de turno.

A pesar de que nuestros amigos le abrieron las puertas de su hogar y de su corazón sin condición cuando ella tenía siete años, las heridas de su tierna infancia le hicieron honor a la letra de El Gran Varón de Willie Colón, “Palo que nace doblao jamás su tronco endereza“.

Luego de ver un video sobre la multitudinaria marcha del pasado sábado en Lima, Perú con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, inmediatamente pensé en esa muchacha y en su interminable historia de abuso físico y emocional.

Si bien es cierto que el tema de la violencia en contra de la mujer está “de moda” en los medios de comunicación alrededor del mundo, por cuenta de los resonados casos de acoso sexual en Estados Unidos, la raíz del problema, en mi opinión, continúa siendo ignorada.

La violencia intrafamiliar, como cualquier otro hábito familiar, es heredado a través del ejemplo. Los niños y niñas que son maltratados desde la temprana edad por sus padres o las principales figuras de su crianza, corren un alto riesgo de convertirse en autores o víctimas de abuso recurrente en su vida adulta debido a que la violencia intrafamiliar se silencia.

En septiembre de 2015, la revista de la Asociación Médica Norteamericana (Journal of the American Medical Association) publicó los resultados de un estudio realizado entre 2007 y 2012 sobre la prevalencia de la violencia doméstica en los ingresos por causa de trauma a salas de emergencia en los Estados Unidos.

De los 16.575 casos recopilados por el Banco Nacional de Datos de Trauma (National Trauma Data Bank), 10.224 (61.7%) fueron niños, 5.503 (33.2%) adultos y 848 (5.1%) fueron adultos mayores. Las heridas más comunes fueron golpes en la cabeza (46.8%) y fracturas de las extremidades (31.2%).

Sin embargo, los datos más aberrantes son los siguientes: de los 10.224 niños y niñas, 6.134 (60.0%) eran varones y 7.056 (69.0%) eran infantes. La edad promedio de las víctimas fue 3.5 años.

Según la Organización Mundial de la Salud, los datos más recientes de abuso de menores apuntan a que una cuarta parte de los adultos en el mundo manifiestan haber sido maltratados físicamente en la niñez. En el caso de la violencia contra la mujer en el mundo, una de cada tres ha sufrido abuso, ya sea por parte de su pareja o un tercero.

Ahora bien, aunque existe una vasta mayoría de “hombres” que cubren su cobardía con las vendas de las heridas que le ocasionan a sus mujeres e hijos, algunos grupos feministas están empeñados en catalogar a todos los hombres como bestias irracionales, violentas por naturaleza e incapaces de sentir respeto por una mujer.

Con todo respeto no estoy de acuerdo. No todos los hombres son culpables y la memoria de mi abuelo, mi esposo, mis tíos, primos, y desde ya mi hijo, son prueba y ejemplos de caballerosidad.

En conclusión, la violencia de género continuará en un ciclo infinito, como un remolino, si a la niñez se le arrebata la inocencia en su propia casa. Los culpables se libran de sus condenas bajo el el amparo de legislaciones laxas, y las políticas sociales se dedican solo a la administración del problema en lugar de concentrar los recursos en la prevención y en la reconstrucción de la autoestima después del abuso.

Como dice la sabiduría popular, jamás podremos amar a otros si no nos amamos a nosotros mismos.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por Zellner Insurance Agency. Muchas cosas en la vida no tienen seguro. Para todo lo demás, llama a Zellner (888) 208-8119

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