Luna de miel unipersonal

El miércoles pasado The New York Times publicó un artículo en la sección de bodas que cautivó mi atención. Se trata de la nueva tendencia de honeymoons o lunas de miel para recién casados llamada solomoons en la cual cada uno viaja a un destino diferente.

Tal como lo leyeron. Después de dar el si en el altar, los tórtolos agarran sus maletas y se van de paseo bien sea solos o hasta con otras personas.

Uno de los ejemplos que cita el artículo es una pareja de recién casados irlandeses, una mujer de 37 años y un hombre de 40. Mientras ella se fue a Canadá a visitar a una amiga, él se fue a Francia con tres amigos a ver a Irlanda jugar en la Euro Copa.

Según el artículo, ya que llevaban viviendo juntos varios años la luna de miel no les parecía nada especial y en vista de que no pudieron ponerse de acuerdo en un mismo destino decidieron sus viajes separados.

Otras parejas citaron inconvenientes para cuadrar la misma fecha en sus agendas de trabajo ya que ninguno quería sacrificar sus posiciones laborales.

Como dice el dicho, cada tiesto con su arepa. Las decisiones de pareja son privadas y nadie tiene derecho a opinar. Pero una pregunta vale la pena, ¿entonces para qué se casan?

Cuando leí el artículo pensé que esta tendencia era de los millennials o parejas más jóvenes quienes se caracterizan por romper esquemas tradicionales. Pero lo más sorprendente es que las personas que están haciendo este tipo de arreglos son maduritos de cuarenta y cincuenta años.

Si bien es cierto que el molde del matrimonio ha evolucionado con el paso del tiempo equilibrando y compartiendo las labores del hogar para que ambas partes puedan desarrollar sus carreras profesionales, se supone que el objetivo común sigue siendo el mismo: compartir la vida juntos.

De lo contrario, si el objetivo es casarse pero seguir disfrutado la vida de soltero lo mejor es quedarse separados. Y no tiene nada de malo. No todas las personas están hechas para estar casadas y así lo demuestran las cifras.

En Colombia al igual que en Estados Unidos, el 40% de los matrimonios terminan en divorcio.

En conclusión, dejando el romanticismo a un lado, el matrimonio es indudablemente un contrato entre dos individuos. Por algo cuando el idilio se acaba son abogados los que entran a negociar los términos para darlo por terminado.

Sin embargo, si la individualidad desplaza el concepto de pareja en un momento histórico del matrimonio como es la luna de miel, qué pasa cuando van a comprar casa o tener hijos.

Recuerdo que cuando me casé tuvimos que posponer nuestra luna de miel por un mes debido a mi cirugía de vesícula de emergencia. Teniendo en cuenta la tendencia solomoon, mi marido me habría dejado sola en el hospital y se habría ido de honeymoon unipersonal para Hawaii. Al fin y al cabo para eso existen las llamadas por facetime.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por Zellner Insurance Agency. Muchas cosas en la vida no tienen seguro. Para todo lo demás, llame a Zellner. En Estados Unidos (888) 208-8119

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