Un Trabajo de Otro Mundo

Xiomara Spadafora From Another World 1

El viernes pasado mi esposo, mi hijo y yo fuimos al Kennedy Space Center para aprovechar el último día de la semana de receso de Primavera. Aunque no nos gustan los parques temáticos de la Florida–mi paciencia para las filas es muy limitada–queríamos darle a nuestro pequeño la oportunidad de acercarse al cosmos, lo cual para él, es el hogar de los Transformers.

Esta fue mi tercera visita desde 2005 y nuevamente, me emocioné como una niña pequeña al ver los alcances de la mente humana en la exploración del espacio sideral.

Parada al frente del Transbordador Espacial Atlantis–una de las cuatro naves en exhibición en los Estados Unidos–no pude dejar de preguntarme, ¿Cómo es posible para los científicos e ingenieros de la NASA hacer realidad algo tan abstracto y diseñado sobre un papel?

Las marcas del tiempo y la distancia sobre la coraza de metal, me hizo también pensar en los tripulantes, quienes llenos de genialidad y locura a la vez, lograron ser escogidos entre millones de candidatos.

La ciencia y las matemáticas fueron mis verdugos en el bachillerato, tal vez por eso escogí estudiar periodismo y no física cuántica. Mi cerebro se enloquece al leer ecuaciones llenas de letras que parecen insectos aplastados por una revista sobre la mesa. Estoy segura  de que estudié álgebra, física y cálculo para graduarme de bachiller, pero honestamente, no me acuerdo de nada.

En consecuencia, me aterra pensar en las tareas de matemáticas de mi hijo en el futuro. A pesar de que todavía está en el jardín infantil, se por mis amigas que tienen hijos mayores, que a los profesores les encanta mandar tareas que tienen el potencial de convertir cualquier familia, ¡en una tragedia Griega!

Lo único que sé es que  mi esposito tendrá que lidiar con las tareas de matemáticas cuando se pongan más peludas, pues al fin y al cabo, su cerebro es una calculadora humana y es capaz de deducir operaciones y porcentajes en segundos.

En contraste, las únicas operaciones matemáticas que yo puedo hacer en la mente, son averiguar cuántas libras tengo que bajar para no verme como una ballena orca en bikini o cuánto dinero tengo que ahorrar para comprarme una cartera nueva Louis Vuitton.

Sin embargo, a pesar de no tener un título en física pura, supe cómo desafiar la gravedad al cargar un bebé gigante, la pañalera y varias bolsas de mercado en las manos sin irme de nariz. Aprendí a pensar en varias dimensiones para alcanzar la imaginación de mi hijo, y he tenido que rescatar muchos juguetes del “agujero negro”  en el que mi hijo los esconde.

El trabajo de ser Mamá se mueve a través del tiempo y el espacio de una manera particular, igual que la luz. Nuestros días son largos y los años cortos–como si estuviéramos en Mercurio.

Si hay una constante en el mundo, es la evolución y la innovación de la maternidad. Resolver problemas con sentido común es el pan de cada día para entretener las mentes ávidas de nuestros pequeños con las cosas que tenemos en la cartera o en la cocina.¡ Hasta MacGyver nos queda en pañales!

Definitivamente, la maternidad es un trabajo del otro mundo que requiere dosis extraterrestres de energía y amor. Por algo se dice que las mujeres venimos de Venus.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

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Esta columna fue patrocinada por BrightComp La Solución Inteligente de Workers Compensation. Llame Hoy (888) 208-8119

 

2 comentarios en “Un Trabajo de Otro Mundo

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