¡Me lo tomo a pecho!

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El año pasado escribí sobre mi sospecha de cáncer de mama luego de sentir un bultico. Aunque la mamografía salió normal, éste tipo de cáncer lo tengo presente desde que era una niña. Cuando tenía 12 años, fui la enfermera de mi abuelita en la recuperación de su mastectomía radical durante mis vacaciones de mitad de año. Las imágenes de su pecho mutilado y el color de la piel luego de las radioterapias, aún están frescas en mi memoria.

El cáncer de seno es el más común en las mujeres de Estados Unidos sin importar su grupo étnico, y la causa de muerte número uno de las mujeres hispanas. Como colombiana residente en este país, las estadísticas me agrupan por partida doble y si le sumo la historia familiar, no tengo para dónde escapar. Por éstas razones y porque no puedo imaginar no volver a ver a mi hijo y a mi esposo, me mantengo alerta.¡

A medida que la popularidad del lazo rosa ha crecido, desde que fue establecido como el símbolo de la lucha contra el cáncer de mama en la década de los 90, también se ha incrementado el número de las organizaciones en busca de la cura.

Aunque no dudo las buenas intenciones de muchas de éstas fundaciones, tristemente se han presentado malos manejos en los últimos años. Una de las fundaciones más reconocidas en EEUU y dueña de los derechos del moñito rosado–Susan G Komen Foundation–se ha visto envuelta en múltiples escándalos debido a los altos salarios de sus ejecutivos y la reducción del presupuesto para la investigación.

Otras organizaciones han sido criticadas por la práctica conocida como pinkwashing–en español “lavado de rosa”–generando millones de dólares en la denominada publicidad con causa. Algunas marcas patrocinadoras han utilizado el poderoso moñito rosa para entusiasmar a sus consumidores, con la promesa de donar un porcentaje de sus ventas, pero al final se quedan con la mayoría de las ganancias.

El negocio funciona así: Por ejemplo, una marca de tenis deportivos promete donar un dólar por cada par que venda. Pero eso sí, antes de empezar la campaña se asegura de limitar el total de la donación a $25,000 dólares. Digamos que la marca logra vender 1 millón de pares de tenis. ¿Cuánto creen que es la donación? $25,000 en lugar de 1 millón.

Durante el mes de octubre–designado Mes de la Lucha Contra el Cáncer de Mama en el mundo–el “lavado de rosa” inunda el mercado. Ropa, cosméticos, cajas de pollo frito, aerosoles de defensa y hasta comida de perro llevan el moñito en las etiquetas. Sin embargo, el fin de semana pasado me percaté de la ausencia del producto 100% relacionado con las “pechugas”: el brasier.

Llena de curiosidad me metí al sitio de internet de la marca gringa más popular de ropa interior–Victoria’s Secret–esperando encontrar avisos alusivos al mes del cáncer de mama. Pero la realidad fue otra. Irónicamente, esta marca–la cual se ha enriquecido con las pechugas de todos los colores y tamaños y su color oficial es el rosado–no tiene interés en las mutiladas.

Seguí buscando y lo único que encontré fue un artículo, el cual reportaba el intento de una muchacha, quien colectó 120.000 firmas de mujeres afectadas por la enfermedad–incluyendo su propia madre–con la esperanza de que la reconocida marca considerara producir una línea para mujeres mastectomizadas.

Según el artículo, el gigante de la ropa interior rechazó la propuesta y afirmó que la mejor manera de ayudar a combatir la enfermedad era continuar las donaciones para la investigación.

Entiendo que producir una línea completa para un segmento del mercado que tiene una expectativa de vida más corta no sea muy lucrativo. Pero creo que no han leído el reporte de la Asociación Estadounidense de Cáncer el cual, estima que 1 de cada 8 mujeres padecerá esta enfermedad, probablemente necesitará cirugía y por ende un brasier postoperatorio.

No estoy vetando esta marca–yo no la compro porque me parece muy cara. Pero, si me lo tomo muy a pecho que las madres, esposas, hijas, hermanas y amigas, que enfrentan la sentencia de convertirse en ángeles antes de tiempo, ni siquiera puedan comprarse un brassiere bonito que las haga sentir normales cuando se miran en el espejo.

A mis queridas lectoras les digo, no bajen la guardia, hay mucho que perder. En Colombia los casos de cáncer de mama han subido más del 90% Acuérdense de ir al doctor y de hacerse la mamografía este año. Y a mis queridos lectores, los cuales se mueren por las “pechugas”, acompañen a sus amadas mujeres al médico. La detección temprana puede salvar vidas.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por BrightComp. La Solución Inteligente de Worker’s Compensation. Llame Hoy! (888)208-8119

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