Le llegó la hora al pavo!

phonto-1

Hasta hace pocos años consideraba “solo para gringos” la fiesta de Thanksgiving (Día de Acción de Gracias) pues no entendía su significado ni me interesaba buscarlo en Google. Sin embargo, esta fecha tomó un sentido muy especial en mi vida por dos razones. La primera, los recitales de preescolar de mi hijo cuando tenía tres y cuatro años. ¿Cómo no me iba a contagiar del espíritu de Thanksgiving al ver a mi pequeño disfrazado de indio Cara Pálida, con una pluma en la cabeza, la cara pintada y bailando al ritmo de los tambores como si estuviera oyendo un mapalé?

La segunda razón es menos sentimental y simplemente satisface una necesidad fisiológica: El Pavo. Se estima que más de 50 milllones de pavitos “cuelgan los guayos” durante esta fecha en Estados Unidos. Con el paso de los años, mi esposo ha perfeccionado la técnica para cocinarlo y de solo pensar en el cuero dorado y la carne jugosa, me pongo a babear como mis perros Rusty y Sasha.

A veces me imagino celebrando esta fecha en Colombia y veo a mis tíos abuelos persiguiendo el pavo en el patio para emborracharlo. No hay nada más chistoso–y a la vez cruel–que la alaraca de un pavo que sabe que tiene las horas contadas.

Aunque el Día de Acción de Gracias es una fiesta que diferencia a los Estados Unidos del resto del mundo y su historia tiene un significado muy profundo sobre la libertad de religión, en realidad es un concurso de comer hasta que los botones del pantalón se estallen.

Tan pronto el ave dorada se pone sobre la mesa, los comensales se transforman en participantes de un programa de reality como El Desafío, los cuales no han comido en días. Cantidades exhorbitantes de proteínas, carbohidratos y azúcares son devoradas hasta llegar a un coma.

Si necesitan cerrar un negocio con un gringo esquivo, les recomiendo hacerlo después del almuerzo de Thanksgiving. El flujo sanguíneo está atrapado en el estómago y son pocas las neuronas que funcionan para tomar decisiones importantes. Si me pidieran la escritura de mi casa probablemente se las entrego.

De cualquier manera, sea por la comida o por la historia, esta fecha es la oportunidad para compartir con los familiares y amigos que más queremos y agradecerle a Dios por lo bueno y lo malo, la derrotas y los triunfos.

En 1621, los peregrinos que llegaron en el barco Mayflower al estado de Massachusetts, celebraron con sus mentores indígenas los frutos de su perserverancia en una tierra desconocida. Sin saberlo, estos inmigrantes le dieron origen al popular sueño americano el cual muchos hemos perseguido. Así que, nativos o inmigrantes, nos llegó la hora de olvidarnos de las dietas. ¡Happy Thanksgiving!

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Esta columna fue patrocinada por Zellner Insurance Agency. Muchas cosas en la vida no tienen seguro. Para todo lo demás, llame a Zellner (888) 208-8119

 

Un comentario en “Le llegó la hora al pavo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s