El reto del tele-trabajo

turned on laptop on bed
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La vida diaria ha cambiado rápida y dramáticamente alrededor del mundo debido a la pandemia del coronavirus Covid-19, y las economías del planeta laboran frenéticamente por controlar la devastación financiera que se pronostica.

Debido a esto, el tele-trabajo es la herramienta de emergencia que compañías, grandes y pequeñas, están utilizando para mantener a su capital humano empleado y sus productos y servicios en el mercado.

Sin embargo, a medida que más personas estamos atados a nuestros computadores portátiles y celulares, existen ciertas cosas que debemos tener en cuenta. El diario británico Daily Mail publicó un artículo el pasado jueves sobre lo negativo de trabajar desde la casa: el hábito de trabajar desde la cama.

Según el artículo, trabajar desde la cama es perjudicial para el cerebro ya que interrumpe el ciclo del sueño. También, la posición acostada con el computador en las piernas produce dolores en las vértebras cervicales y lumbares y presión en el nervio ciático. (Leer artículo).

En un mundo ideal, todos los aparatos electrónicos deberían quedarse afuera de la habitación. Pero en la realidad, todos estamos enchufados. Por mi parte, casi todas las noches me quedo dormida con el ruido del televisor.

No obstante, el computador portátil es el peor de todos, ya que es el recordatorio de las “cosas pendientes”, como aquel informe que se quedó sin reenviar. La solución a este problema es despedir al portátil de la habitación.

En mi opinión, además de afectar la salud, el trabajo desde la casa puede causar pereza lo cual disminuye la motivación y la productividad. Volvamos al tema de las personas que trabajan desde la cama. Si se quedan arrunchados dentro de las cobijas, es muy probable que ni se bañen y mucho menos que tiendan la cama.

Al final del año pasado escribí un blog llamado “Cuando estés de barro hasta el cuello” en el cual cité un discurso muy famoso del Almirante de la Fuerza Naval Estadounidense, William H. McRaven. En éste, el Almirante se refiere a la obsesión de los militares por la cama bien tendida y cómo después de muchos años entendió su infinito valor. Este es el aparte:

Si usted tiende su cama cada mañana, habrá logrado la primera tarea del día. Esto le dará un pequeño sentido de orgullo y lo motivará a hacer otras tareas. Si usted no es capaz de lograr las tareas más simples de la vida, jamás será capaz de lograr las grandes“.

Entonces, ¿cómo se puede prevenir el deterioro de los nuevos tele-trabajadores? La mejor solución, ya sea que viva solo o con familia, es convertir una habitación de la casa o del apartamento en una oficina que pueda cerrar la puerta.

Si el espacio no lo permite, especifique un lugar en su hogar–preferiblemente al lado de una ventana–que no esté en el tráfico pesado de su casa, es decir el comedor o la cocina. Arme un escritorio con una mesa pequeña y decórelo con un calendario y un reloj.

Determine la jornada laboral y si es necesario, ponga una alarma en su celular para apagar el computador al final del día. El reto durante el confinamiento del Coronavirus es adaptar nuestras rutinas o crear unas nuevas que nos permitan mantener la cordura.

Recordemos que el buen sueño es un factor determinante para la salud. La falta de éste debilita el sistema inmunológico dejando al individuo vulnerable para batallar los virus como el Covid-19.

Por último, el hecho de que estemos trabajando desde la casa no es excusa para convertirnos en cavernícolas lagañosos. Así que, a tender la cama, a bañarse y a emperifollarse para el facetime. ¡Primero muertos que despelucados!

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora


Aviso de responsabilidad: Las opiniones expresadas en este blog pertenecen a la autora y no son influenciadas por patrocinadores ni anunciantes. Mi Vida Gringa no es responsable por los comentarios de los lectores. Todos los derechos de reproducción total o parcial son reservados.

Una respuesta para “El reto del tele-trabajo”

  1. Interesante columna. Hay que trabajar pero teniendo en cuenta nuestra salud que se ve afectada por los cambios tan drásticos.
    Gracias por compartirla y que Dios nos proteja.

    Me gusta

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