Prometo No Cambiar

El viernes pasado mi esposo aterrizó en Bogotá, y con su llegada empezó la última semana de nuestras vacaciones en Colombia. Cuando lo recogí le pregunté cómo le había ido en la escala en Ciudad de Panamá. “Espectacular. No tuve un solo problema”, me contestó feliz pues su vuelo llegó 30 minutos antes de lo esperado.

¿Quieren saber cuál fue mi experiencia? Un calor infernal en el aeropuerto Tocumen, que al parecer no pagó el recibo de la energía pues el aire acondicionado estaba dañado. Una hora de retraso en nuestro vuelo de conexión, y para rematar, tuvimos que esperar media hora dentro del avión para despegar—todo esto amenizado con el berrinche de mi niño de cuatro años que estaba con hambre y con sueño. ¡Como siempre a mí me fue como los perros en misa y a él como el Rey de España! Pero bueno, lo importante es que llegó sano y salvo. Sigue leyendo “Prometo No Cambiar”

Más Que Mejores Amigas

Ser hija única me enseñó desde muy temprana edad a ser independiente emocionalmente y a enfrentar los desafíos de la vida sin “segundas opiniones”.

Aunque los hermanos de mi mamá son como si fueran los míos –pues los menores todavía estaban estudiando y vivían con mi abuelita, mi mamá y yo en la casa en que crecí—la mayoría del tiempo andaba sola como un cactus.

Sin embargo, aprendí a apreciar la soledad; jugaba a las muñecas, leía libros, y hablaba con mis amigos imaginarios todo el tiempo –tranquilos, no soy esquizofrénica, aunque mi marido diga lo contrario. Sigue leyendo “Más Que Mejores Amigas”

“Todo lo que puede suceder sucede” Parte II

El día después de mi cumpleaños, me levanté con un año más a cuestas. Todavía recuerdo lo lento que pasaban los años cuando era una adolescente. Ahora los años pasan a la velocidad de la luz y son imposibles de detener como un tren de carga. Sin embargo, esa mañana me miré al espejo mientras me ponía mi bikini nuevo y me dije: “No estoy nada mal; esto todavía se puede arreglar con lipo”.

Mientras me embadurnaba la cara de bloqueador solar y base de maquillaje –para que sepan es la mejor manera de prevenir daño solar—mi hijo alistaba sus juguetes de playa, mi hijastra bostezaba en el sofá, y mi marido se emperifollaba para ir a jugar golf con sus hermanos. Nuestras vacaciones habían comenzado oficialmente, y yo no hallaba la hora de estirarme en una silla de playa y absorber toda la vitamina D de los rayos solares. Sigue leyendo ““Todo lo que puede suceder sucede” Parte II”

“Todo lo que puede suceder, sucede” Parte I

La familia de mi esposo está repartida por todo Estados Unidos. El hermano mayor vive en Texas, la hermana en Missouri, el hermano del medio en Ohio, y nosotros en la Florida. Desde la muerte de mi suegra hace cinco años, nunca se había reunido la familia completa. Por esta razón, se propusieron lograrlo este verano.

El plan consistía en compartir cinco noches y seis días –empezando el domingo—en el famoso balneario de la Florida llamado Destin, que queda en el Golfo de México. Mi esposo tiene un amigo que vive cerca a esa ciudad así que decidimos que el “combo”–mi esposo, su hija de dieciséis años, nuestro hijo de cuatro años y este pechito– viajara el sábado en lugar del domingo para visitarlo y pasar la noche en su casa. Sigue leyendo ““Todo lo que puede suceder, sucede” Parte I”

Volverá a Florecer

Durante el fin de semana festivo tuve la fortuna de compartir tiempo con dos de mis mejores amigas –una, compañera de aventuras de la Facultad de Comunicación Social en la Universidad Javeriana de Bogotá, y la otra, su prima que vive en Miami y que conocí cuando me mudé a los Estados Unidos. Debido a la distancia que existe entre las tres, el punto medio de encuentro siempre es la casa de la que vive en Orlando.

Mi esposo y mi hijo se quedaron en casa y me dieron el día libre–¡cosa que jamás había ocurrido y que ahora pienso hacer más seguido!–para viajar a Orlando y encontrarme con mis “mosqueteras”. Desde mi llegada y durante 20 horas continuas, las tres amigas hablamos sin parar de todo lo que nos había ocurrido en los últimos dos meses. Como diría uno de mis tíos que en paz descanse: “Éstas viejas están jugando La que respira pierde la palabra“. Sigue leyendo “Volverá a Florecer”