“Nana, te extrañamos mucho…”

SONY DSCEl viernes pasado mi Mamá regresó a nuestro país, Colombia, después de una visita de tres meses. Una vez más, la despedida fue desgarradora pero más corta, pues la fila de seguridad en el aeropuerto de Orlando estaba interminable y mi mamá tuvo que entrar rápido. Parecía que estuvieran regalando plata.

Aunque los humanos de la familia vamos a extrañar a mi Mamá–alias Nana— los caninos lo harán más. Desde el momento que ella empezó a empacar sus maletas, escuché a mis perros hablar entre las muelas así:

Sasha: “¿Ya se va Nana?

Rusty: “¿No ves las maletas menso?

Sasha: “Juemadre… se nos acabaron las comidas puntuales y los paseos por la tarde

Rusty: “Así es. Volvió el Sargento

Mi Mamá es una máquina de consentimiento y mis bebés, humano-caninos. Los tres–perdón, cuatro incluyendo a mi esposo–son unos malcriados que conocen su punto débil para conseguir lo que quieren. La cara de perrito regañado y la cola entre las piernas es la combinación perfecta para derretir el corazón de azúcar de mi mamá.

Sin embargo, ¡la pechichona mayor soy yo! Cuando mi Mami nos visita me convierto en Cleopatra, Reina del Nilo. La cocina y la lavandería son una dimensión desconocida. Se me olvida cómo usar la lavadora de ropa y la de platos y mi manicure francés me dura toda la semana. Las comidas están a tiempo y calienticas–con excepción del desayuno pues ella duerme como un lirón–pero luego está siempre lista a ayudarme con lo que sea si se lo pido.

Pero, como dice El Rey del Despecho “Nadie es eterno en el mundo” mi reinado imaginario se acaba cuando mi Mamá se va. Lo bueno es que su ejemplo vive en mí y no me cuesta encargarme de mi hombre y medio y dos perros las 24 horas del día. Como dice mi marido, “La manzana no cayó lejos del árbol; eres igualita a tu Mamá.

Convertirse en abuela cambió la vida de mi Mamá para siempre. Mi hijo es El Principito y él lo sabe. Los días que pasan juntos están llenos de carcajadas y juegos. Los escucho jugar como si tuvieran la misma edad, y los dolores de Nana desaparecen cuando la nave espacial de mi hijo la recoge para llevarla a un viaje alrededor de uno de sus mundos imaginarios.

Es vergonzoso para mí  aceptarlo, pero mi Mamá tiene mejor estado físico que yo para jugar con mi hijo. A mi marido le fascina burlarse de mí cuando me paro del piso, en cuatro tiempos, luego de jugar con carritos. A grito herido me pregunta, “¿Necesitas que te traiga una grúa?

Sin embargo, el amor de mi Mamá por su nieto llega al límite cuando se enfrenta al amor por su hija. Esto lo entendí el año pasado, una semana antes de la Acción de Gracias. Mi hijo estaba jugando con los vecinos en la calle e hizo algo que hirió mis sentimientos. Lo entré a la casa y cuando mi Mami regresó de pasear a los perritos me encontró llorando. En silencio tomó a mi hijo de la mano y se lo llevó para la sala.

Su voz amorosa se convirtió en la de un juez dando el veredicto en un juicio, y la culpabilidad de mi renacuajo no se deshizo con llantos ni con plegarias. Entre sollozos, mi hijo tuvo que escuchar  el primero de muchos sermones, y aprender la lección sobre el costo de las lágrimas de su Mamá.

Yo también recibí varios sermones de mi Abuelita, y a pesar de los años, todavía me retumban en la memoria. Las lágrimas de mi Mamá eran el botón de encendido de la máquina de discursos cuando le mentía o me escapaba con un novio que no le gustaba. Mi Abuelita forjó el caracter de mi Mamá y por ende el mío.

La abuela es el faro que guía un barco hasta la orilla en la noche oscura; es la guía del amor y la sabiduría en la vida de un niño. Todos los días le doy gracias a Dios por mi Abuelita y le pido que mi hijo tenga la suya a su lado por muchos años más. ¿Qué más puedo decirte? Te extrañamos mucho Nana.

Ahora, mientras vuelves, me tengo que aguantar la quejadera y la actitud rebelde de tres consentidos malcriados que se rehúsan, con vehemencia, a seguir mi ritmo militar. Porque en esta casa se acabó el recreo y la Sargento Spady regresó.

Gracias por leer y compartir.

Xiomara Spadafora

Volver a xiomaraspadafora.com

2 comentarios en ““Nana, te extrañamos mucho…”

  1. LuzM

    Hola mi escritora preferida.
    Me deleito con la lectura pero igual las lágrimas y los sentimientos se me aflojan. 👏👏
    Lindo todo lo que le expresas a tu mama. Ella debe sentirse muy orgullosa y gratificada. 💋💋

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