El Ritmo de la Vida

El domingo pasado al terminar de almorzar, me quedé practicando la letra G con mi hijo en el comedor de la cocina. De repente mi esposo, quien estaba sentado en el sofá de la sala de televisión, me llamó. Cuando me volteé a mirarlo, me susurró con los ojos encharcados “Es el mismo dolor, creo que tenemos que ir al hospital”. El reloj se detuvo y el recuerdo de su infarto masivo el 7 de diciembre de 2010, empezó a pasar al frente de mis ojos como si estuviera en el cine.

Llegamos a la Sala de Emergencia, le tomaron un electrocardiograma y nos hicieron pasar a una sala de observación, acompañados por un equipo médico que no paraba de hacer preguntas. El enfermero le canalizó la vena en minutos y tomó una muestra de sangre. Tomados de la mano, los dos respirábamos como peces fuera del agua, en silencio. Cuando llegó la técnica de Rayos-X, me pidió que le quitara la cadena y el Cristo de oro del cuello y que esperara afuera. Le di un beso y me salí a llorar. Sigue leyendo “El Ritmo de la Vida”

Monstruos de Verdad

Mi mamá dice que los niños pequeños son como una grabadora; no se les escapa nada pues tienen el casete sin estrenar. Por esta razón, mi esposo y yo tenemos que ser cuidadosos de nuestros comportamientos al frente de nuestro pequeño espía, quien parece estar en entrenamiento de la CIA.

Recientemente me ha preguntado: “¿Decir estúpido está mal, cierto mami?” y cada vez que le respondo que sí, me siento como una hipócrita pues soy de las personas que disfruta echar madres. Pero además de la conciencia sobre las malas palabras, lo que he notado en mi pequeño es que, a pesar de su corta edad, ya está entendiendo la diferencia entre el bien y el mal. Sigue leyendo “Monstruos de Verdad”

Noche de Pareja

El pasado sábado, mi esposo y yo salimos a tomarnos un trago por primera vez en casi dos meses. Inicialmente, pensábamos ir a cenar y pasar la tarde caminando por las calles adoquinadas de San Agustín, la ciudad más antigua de la Florida.

Pero a medida que el día progresó, la fatiga del corre-que-corre entre mandados de fin de semana, se nos sentó encima como un elefante y terminamos en la pizzería que queda a dos cuadras de nuestra casa.

Antes de salir, cenamos con los niños en familia una nutritiva cena–comida china a domicilio–y preparamos a mi chiquitín para dormir. Le dimos las instrucciones a la hermana mayor sobre el cuidado y las reglas de la hora para irse a dormir, y salimos huyendo de la labor de padres por un par de horas. Sigue leyendo “Noche de Pareja”

Especial Significa Diferente

Por años, llevar a mis perritos al veterinario ha sido como arriar vacas–mis dos perros en una mano y mi hijo en la otra, todos halando en direcciones opuestas.

Una vez dentro del establecimiento, siempre tengo que asegurarme de no perder un dedo en el torniquete de las correas y aclararle a mi hijo cuando mete la mano en un tarro decorado con huellitas de perros: “Mi amor, esas galletas son para los perritos, no para los niños“. Sigue leyendo “Especial Significa Diferente”

“Marido Feliz, Mujer de Compras”

Con mucha frecuencia escucho a los esposos—incluido el mío—decir, “Esposa feliz, vida feliz”, cuando se refieren a conceder las peticiones de sus esposas—muchas veces incomprensibles para ellos–con tal de llevar la fiesta en paz en la casa. Lo que me llama la atención, es que nunca he oído un dicho que se refiera a la felicidad de los maridos y por ende, la felicidad de sus mujeres.

Tal vez recuerden mi columna del 12 de Agosto, “¿Quién dijo que era tarde?” en la cual les contaba la aventura de mi esposo al comenzar la Dieta Paleolítica. Bueno, han pasado dos meses y los cambios, considerables, vale la pena compartirlos. Sigue leyendo ““Marido Feliz, Mujer de Compras””

Mi Hijo no es Perfecto

Cuando mira a su hijo, ¿ha escuchado esa vocecita que dice “Él es perfecto”, y luego queda en silencio cuando los gritos que pega a todo pulmón corriendo por el corredor le deja un pito retumbando en los oídos? A mí me pasa todos los días.

Un día en la vida de un niño de cuatro años es como un día en un parque temático de Disney. El espectro de emociones oscila entre emoción y frustración a la velocidad de la luz, y mientras tanto, nosotros los papás—bueno, las mamás—sobrevivimos las 24 horas bajo la influencia de una droga llamada “puro amor”; los papás entre tanto, son sordos o inmunes a los chillidos. Sigue leyendo “Mi Hijo no es Perfecto”

Octubre: Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama

El pasado 8 de septiembre tuve el placer de experimentar la “sanduchera” por primera vez en mi vida. Dos semanas antes—el primer día de colegio de mi hijo para ser exacta—sentí una bolita tan grande como una almendra en la parte superior de mi seno derecho mientras me secaba al salir de la ducha. Al instante sentí un retorcijón en el estómago que me dejó sin aliento.

Mi hijo estaba montando patineta—su medio de transporte favorito dentro de la casa últimamente—riéndose a carcajadas mientras yo luchaba por trágame las olas de lágrimas que me inundaban los ojos. Me maquillé con mi pulso de maraquera—de milagro no quedé como una máscara de Halloween–y salí corriendo a llevar a mi hijo al jardín. Sigue leyendo “Octubre: Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama”

Mini Campeones

El sábado pasado fue el primer partido de fútbol de mi hijo en la categoría de menores de cinco años. Ya había tenido dos prácticas pero yo no tenía permiso de asistir. El año pasado me transformé en una Mamá Osa cuando un niño más grande le pegó a mi bebé de tres años una patada en la espalda con los guayos.

Como mi marido teme que un día voy a salir en las noticias de las siete, esposada y reseñada con el cartel en el pecho, hicimos un trato: él lleva al niño a las prácticas y yo solo los puedo acompañar a los partidos. Sigue leyendo “Mini Campeones”

¡Perro Cambio!

El pasado fin de semana fue el puente más lluvioso de todo el año. Mis pobres perritos, Rusty y Sasha, me miraron fijamente por cuatro días con la esperanza de que volviéramos a nuestras caminatas de la tarde. Cada vez que me veían ponerme los tenis, empezaban a batir la cola.

Pero su entusiasmo se desvanecía, cuando se daban cuenta que la única que iba a caminar era yo, en la trotadora. Podía escucharlos renegar entre las muelas: “¿Por qué le gustará caminar en ese aparato? ¡No hay nada que oler!Sigue leyendo “¡Perro Cambio!”

¿Paciencia? ¿Quién tiene tiempo para eso?

La semana pasada fue muy importante por dos razones: mi hijo entró a Pre-Kinder y este pechito volvió a trabajar fuera de la casa. Desde el momento en que mi hijo llegó al mundo, lo único que quería hacer era estar con él y hacer todo por él. Mi esposo y yo decidimos cuando nos casamos que tendríamos solo un hijo, así que con mayor razón no me quería perder nada; ni una sonrisa, un llanto, ¡ni un hipo!

Para poder hacerlo, me dí un ascenso laboral y pasé de cargo medio a gerente al aceptar el trabajo más difícil que he tenido en mi vida: ama de casa. No tenía jefe ni compañeros de oficina; ni siquiera una descripción de mis obligaciones. Estaba al mando de todas las tareas del hogar y mi desempeño era evaluado por el más duro de los directivos: yo misma. Sigue leyendo “¿Paciencia? ¿Quién tiene tiempo para eso?”