¿Qué diablos es un “tatsi”?

Alguna vez se han cruzado con alguien que tiene dificultad con la pronunciación de las palabras que contienen la letras “X” o “C”? Para mi desgracia, a mí me ocurre con mucha frecuencia.

Durante mis pasadas vacaciones en Colombia, tuve varias conversaciones con personas que hablaban de los “tatsis” y la problemática generada por la competencia con los conductores prestadores del servicio Uber. Cada vez que oía esta masacre de nuestra gloriosa lengua española, me surgía la pregunta ¿Qué diablos es un “tatsi”? Me provocaba darles clase y decirles “Deletreen conmigo T-A-X-I; ¡Taxi!“. Sigue leyendo “¿Qué diablos es un “tatsi”?”

¿Quién dijo que era tarde?

Querido lector, llena de orgullo y satisfacción le presento el lanzamiento de mi página de internet www.xiomaraspadafora.com

Diseñada y programada por Opium Atelier, esta página se constituye en la realización de una de las metas que tracé para mi vida hace cinco años. Si usted es de las personas que tiende a aplazar los proyectos como yo, entenderá su importancia y cuánta determinación tuve que inyectar para no renunciar.

Pero usted se preguntará ¿por qué ahora? Bueno, 2015 marcó el aniversario número diez de un evento transcendental: el comienzo de mi vida en los Estados Unidos. El día que aterricé en territorio norteamericano, mi vida cambió para siempre, pues no solo cambié de país sino de profesión. Empecé a vender seguros en lugar de historias, y dejé empacada en una maleta mi pasión por la escritura y el periodismo. Era muy claro que mi acento latino no calificaba para las noticias de las siete de la noche en Orlando. Sigue leyendo “¿Quién dijo que era tarde?”

Nunca le dé la Espalda

El día de volver a casa llegó el lunes pasado, y nuevamente lloré como una niña perdida en el avión–después de haber chillado en la casa de mi mamá y en la sala de espera—cuando vi una bandera de Colombia agitándose en el aire a través de la ventana durante el despegue. Uno pensaría que después de 10 años de vivir por fuera decir adiós es más fácil; por el contrario. Se hace más difícil, pues a medida que pasan los años, mi corazón crece al igual que el amor que siento por mi mamá y mi familia.

Otro amor que crece en la distancia, es el amor por las pequeñas cosas que hacen la vida más fácil en Colombia, como los salones de belleza y las empleadas del servicio. Aunque no me veo viviendo en mi país en un tiempo cercano, si sé que allí me voy a jubilar. Yo ya le dije a mi esposo “¡Ni creas que yo me voy a tinturar las canas sola o a limpiar la casa después de mis 50!”. Sigue leyendo “Nunca le dé la Espalda”

Prometo No Cambiar

El viernes pasado mi esposo aterrizó en Bogotá, y con su llegada empezó la última semana de nuestras vacaciones en Colombia. Cuando lo recogí le pregunté cómo le había ido en la escala en Ciudad de Panamá. “Espectacular. No tuve un solo problema”, me contestó feliz pues su vuelo llegó 30 minutos antes de lo esperado.

¿Quieren saber cuál fue mi experiencia? Un calor infernal en el aeropuerto Tocumen, que al parecer no pagó el recibo de la energía pues el aire acondicionado estaba dañado. Una hora de retraso en nuestro vuelo de conexión, y para rematar, tuvimos que esperar media hora dentro del avión para despegar—todo esto amenizado con el berrinche de mi niño de cuatro años que estaba con hambre y con sueño. ¡Como siempre a mí me fue como los perros en misa y a él como el Rey de España! Pero bueno, lo importante es que llegó sano y salvo. Sigue leyendo “Prometo No Cambiar”

Más Que Mejores Amigas

Ser hija única me enseñó desde muy temprana edad a ser independiente emocionalmente y a enfrentar los desafíos de la vida sin “segundas opiniones”.

Aunque los hermanos de mi mamá son como si fueran los míos –pues los menores todavía estaban estudiando y vivían con mi abuelita, mi mamá y yo en la casa en que crecí—la mayoría del tiempo andaba sola como un cactus.

Sin embargo, aprendí a apreciar la soledad; jugaba a las muñecas, leía libros, y hablaba con mis amigos imaginarios todo el tiempo –tranquilos, no soy esquizofrénica, aunque mi marido diga lo contrario. Sigue leyendo “Más Que Mejores Amigas”

“Mi amor… estoy tan aburrido”

Solo dos semanas han pasado de las vacaciones más largas que he tomado desde que me casé, y ya puedo escuchar la ansiedad en la voz de mi esposo cuando hablamos por teléfono. Además del acostumbrado “Te amo y te extraño” al final de nuestras conversaciones, mi esposo me dijo anoche: “Mi amor… estoy tan aburrido”.

A pesar de que nuestros días sean ocupados, maridos y mujeres comparten un espacio especial en el tiempo, que sin importar su duración, construye los lazos del matrimonio. Cuando uno está soltero es difícil imaginar pensar en otro. Nunca hay tiempo para pensar en las necesidades de alguien más cuando nuestros objetivos personales son la meta para alcanzar. Sigue leyendo ““Mi amor… estoy tan aburrido””

Fina Estampa

Una semana ha pasado desde que mi hijo y yo aterrizamos en Bogotá. Además del ajuste normal al clima frío y a la altitud –mi ciudad natal está a 2,600 metros sobre el nivel del mar—hemos disfrutado de la compañía de mi mamá, mi abuelita, tíos, tías, primos y sus perritos, y de mi mejor amiga del colegio y sus hijitos. Están leyendo bien; en solo una semana ya he visto a todas estas personas.

Los colombianos somos famosos en el mundo por nuestra calidez y familiaridad. No hay necesidad de una fecha o razón especial para visitarse; cualquier día se puede convertir en una reunión familiar en cuestión de horas. Sin importar si viven cerca o al otro lado de la ciudad, nunca es tarde para tomarse un cafecito y echar chisme. Sigue leyendo “Fina Estampa”

“¡Pero claro que sé prender la lavadora!”

Cuando lean esta historia, mi hijo y yo estaremos en el Aeropuerto Internacional de Orlando próximos a abordar el avión de Copa Airlines con destino a Bogotá, Colombia. Por primera vez en los 10 años que llevo viviendo en Estados Unidos desde que me mudé en 2005, estaré en mi ciudad natal por un mes completo. Si yo estaba como un “marrano estrenando lazo” de la felicidad antes del viaje, imagínense a mi Mamá –soy su única hija y mi hijo es su único nieto. Ahora, si bien es cierto mi alegría era incontenible, también me embargó la ansiedad de dejar a mi marido a cargo de las labores del hogar y de mis perritos, Rusty y Sasha. Sigue leyendo ““¡Pero claro que sé prender la lavadora!””

Perrito Regañado

La semana pasada fue la más caliente de mi vida. No porque haya tenido una aventura con mi esposo en algún lugar exótico del mundo, sino porque en realidad fue la semana más caliente en los registros históricos de Jacksonville.

Llevo viviendo casi ocho años en esta ciudad y nunca antes había visto el marcador de la temperatura de mi carro alcanzar los 110 grados Fahrenheit (43.3 grados centígrados) Cómo sería el calor, que cuando me sumergí en la piscina de la comunidad, no sentí refresco sino ardor, pues el agua estaba tan caliente que parecía una sopa recién servida. Sigue leyendo “Perrito Regañado”

“Todo lo que puede suceder sucede” Parte II

El día después de mi cumpleaños, me levanté con un año más a cuestas. Todavía recuerdo lo lento que pasaban los años cuando era una adolescente. Ahora los años pasan a la velocidad de la luz y son imposibles de detener como un tren de carga. Sin embargo, esa mañana me miré al espejo mientras me ponía mi bikini nuevo y me dije: “No estoy nada mal; esto todavía se puede arreglar con lipo”.

Mientras me embadurnaba la cara de bloqueador solar y base de maquillaje –para que sepan es la mejor manera de prevenir daño solar—mi hijo alistaba sus juguetes de playa, mi hijastra bostezaba en el sofá, y mi marido se emperifollaba para ir a jugar golf con sus hermanos. Nuestras vacaciones habían comenzado oficialmente, y yo no hallaba la hora de estirarme en una silla de playa y absorber toda la vitamina D de los rayos solares. Sigue leyendo ““Todo lo que puede suceder sucede” Parte II”