Valentines Trasnochados

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El corazón hecho por mi pequeño «Valentín» en el colegio.

Mi esposo y yo siempre hemos celebrado el Día de San Valentín al estilo de un romántico bolero Cubano. Nos aseguramos de guardar energía durante el día, para en la noche, prender los motores y «correr una maratón» después de acostar a nuestro pequeño. Sin embargo, el domingo pasado, lo único que se prendió fue la máquina de hacer terapias respiratorias de mi hijo para combatir su primer ataque de asma de la temporada. Continuar leyendo «Valentines Trasnochados»

«Nana, te extrañamos mucho…»

SONY DSCEl viernes pasado mi Mamá regresó a nuestro país, Colombia, después de una visita de tres meses. Una vez más, la despedida fue desgarradora pero más corta, pues la fila de seguridad en el aeropuerto de Orlando estaba interminable y mi mamá tuvo que entrar rápido. Parecía que estuvieran regalando plata.

Aunque los humanos de la familia vamos a extrañar a mi Mamá–alias Nana— los caninos lo harán más. Desde el momento que ella empezó a empacar sus maletas, escuché a mis perros hablar entre las muelas así:

Sasha: «¿Ya se va Nana?«

Rusty: «¿No ves las maletas menso?«

Sasha: «Juemadre… se nos acabaron las comidas puntuales y los paseos por la tarde«

Rusty: «Así es. Volvió el Sargento» Continuar leyendo ««Nana, te extrañamos mucho…»»

Duende Chismoso

El viernes pasado, un pequeño duende de Navidad con ojos curiosos y dormilones, llegó a nuestra casa en la madrugada.

No sabemos exactamente por qué medio de transporte–eso sí, no fue Uber; lo que sí sabemos es que le gusta sentarse en lugares altos, calladito, mirando todo y a todos.

Tan pronto mi hijo lo vio, quedó encantado. Le dije que podía escogerle el nombre y primero le puso Esteban y luego lo cambió a Chipi–como el arroz con chipi chipi. Primero que todo debo decir que Chipi es un huésped increíble. Es prudente, no hay que entretenerlo, no hace desorden–hasta el momento–y no se ha devorado la comida de la nevera. Continuar leyendo «Duende Chismoso»

Una Gran Mamá

El domingo pasado mi esposo  y yo llevamos a nuestro hijo a ver la última película de Disney-Pixar, Un Gran Dinosaurio (The Good Dinosaur en inglés) la cual relata las aventuras de un brontosaurio llamado Arlo y su “mascota” humana, un niño cavernícola llamado Spot.

Me fascinó que Disney haya vuelto a producir una historia sencilla y sensible, la cual les enseña a los pequeños que la perseverancia y el trabajo arduo son necesarios para sobrepasar los obstáculos y alcanzar las metas en la vida. No les cuento más para no dañarles la película, pero eso sí, “lloré un río” como dice la canción de Maná. Continuar leyendo «Una Gran Mamá»

Monstruos de Verdad

Mi mamá dice que los niños pequeños son como una grabadora; no se les escapa nada pues tienen el casete sin estrenar. Por esta razón, mi esposo y yo tenemos que ser cuidadosos de nuestros comportamientos al frente de nuestro pequeño espía, quien parece estar en entrenamiento de la CIA.

Recientemente me ha preguntado: «¿Decir estúpido está mal, cierto mami?» y cada vez que le respondo que sí, me siento como una hipócrita pues soy de las personas que disfruta echar madres. Pero además de la conciencia sobre las malas palabras, lo que he notado en mi pequeño es que, a pesar de su corta edad, ya está entendiendo la diferencia entre el bien y el mal. Continuar leyendo «Monstruos de Verdad»

Mi Hijo no es Perfecto

Cuando mira a su hijo, ¿ha escuchado esa vocecita que dice “Él es perfecto”, y luego queda en silencio cuando los gritos que pega a todo pulmón corriendo por el corredor le deja un pito retumbando en los oídos? A mí me pasa todos los días.

Un día en la vida de un niño de cuatro años es como un día en un parque temático de Disney. El espectro de emociones oscila entre emoción y frustración a la velocidad de la luz, y mientras tanto, nosotros los papás—bueno, las mamás—sobrevivimos las 24 horas bajo la influencia de una droga llamada “puro amor”; los papás entre tanto, son sordos o inmunes a los chillidos. Continuar leyendo «Mi Hijo no es Perfecto»

Mini Campeones

El sábado pasado fue el primer partido de fútbol de mi hijo en la categoría de menores de cinco años. Ya había tenido dos prácticas pero yo no tenía permiso de asistir. El año pasado me transformé en una Mamá Osa cuando un niño más grande le pegó a mi bebé de tres años una patada en la espalda con los guayos.

Como mi marido teme que un día voy a salir en las noticias de las siete, esposada y reseñada con el cartel en el pecho, hicimos un trato: él lleva al niño a las prácticas y yo solo los puedo acompañar a los partidos. Continuar leyendo «Mini Campeones»

¿Paciencia? ¿Quién tiene tiempo para eso?

La semana pasada fue muy importante por dos razones: mi hijo entró a Pre-Kinder y este pechito volvió a trabajar fuera de la casa. Desde el momento en que mi hijo llegó al mundo, lo único que quería hacer era estar con él y hacer todo por él. Mi esposo y yo decidimos cuando nos casamos que tendríamos solo un hijo, así que con mayor razón no me quería perder nada; ni una sonrisa, un llanto, ¡ni un hipo!

Para poder hacerlo, me dí un ascenso laboral y pasé de cargo medio a gerente al aceptar el trabajo más difícil que he tenido en mi vida: ama de casa. No tenía jefe ni compañeros de oficina; ni siquiera una descripción de mis obligaciones. Estaba al mando de todas las tareas del hogar y mi desempeño era evaluado por el más duro de los directivos: yo misma. Continuar leyendo «¿Paciencia? ¿Quién tiene tiempo para eso?»

Primer Día de Colegio

El pasado lunes fue el primer día de Pre-kinder de mi hijo. A pesar de haber preparado con una semana de anticipación todas las cosas que debía tener listas esa mañana–para hacer todo con calma, una vez más corrí como alma que lleva el diablo y embutí a mi hijo en el carro con todo y hasta el morral puesto.

Durante el trayecto de nuestra casa al colegio, mi hijo me vió conduciendo con una sola mano sobre el volante. De pronto, me pegó el grito y me dijo: «¡Mami, pon ambas manos en el volante o nos vamos a estrellar!» Me quede mirándolo en el espejo retrovisor y me pregunté: «¿Cuándo se creció el enano que ya hasta me da consejos sin que yo se los pida?«. Lo tranquilicé y le dije que no nos íbamos a estrellar y puse la otra mano en el volante. ¡Qué bonito, en lugar de uno tengo dos maridos! Continuar leyendo «Primer Día de Colegio»

Fina Estampa

Una semana ha pasado desde que mi hijo y yo aterrizamos en Bogotá. Además del ajuste normal al clima frío y a la altitud –mi ciudad natal está a 2,600 metros sobre el nivel del mar—hemos disfrutado de la compañía de mi mamá, mi abuelita, tíos, tías, primos y sus perritos, y de mi mejor amiga del colegio y sus hijitos. Están leyendo bien; en solo una semana ya he visto a todas estas personas.

Los colombianos somos famosos en el mundo por nuestra calidez y familiaridad. No hay necesidad de una fecha o razón especial para visitarse; cualquier día se puede convertir en una reunión familiar en cuestión de horas. Sin importar si viven cerca o al otro lado de la ciudad, nunca es tarde para tomarse un cafecito y echar chisme. Continuar leyendo «Fina Estampa»